Igualdad, libertad y educación en Derechos Humanos (DDHH), son los tres ejes principales que propone Felipe Michelini, coordinador académico de la Cátedra Unesco de DDHH de la Universidad de la República (Udelar), como base para trabajar en el próximo período. A partir de las iniciativas de todos los servicios, la cátedra desarrollará actividades de enseñanza, investigación y extensión, explicó el docente al Portal de la Udelar.

El doctor Felipe Michelini asumió este jueves 29 como coordinador de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la Universidad de la República. Ver noticia relacionada.

El programa de Cátedras Unesco funciona desde 1992 en distintos países, con el objetivo de contribuir «al enriquecimiento de los programas universitarios existentes en el respeto de la diversidad cultural», procurando «la pertinencia, la anticipación y la eficacia», la reflexión y la creación de puentes entre los círculos académicos, la sociedad y la adopción de decisiones en materia de políticas, señalan los documentos difundidos por el organismo internacional.

Hasta el año pasado y desde 2002, en la Udelar la cátedra se radicaba en el Rectorado, y las actividades eran desarrolladas por un equipo del Instituto de DDHH de la Facultad de Derecho, con la coordinación de Mariana Blengio. A iniciativa del rector Roberto Markarian, el Rectorado impulsó una transformación en su estructura y funcionamiento, y propuso a Michelini como coordinador académico. El Consejo Directivo Central aprobó ambas propuestas en agosto pasado: además de la conducción de Michelini, nombrado por tres años, la cátedra tendrá el soporte de un grupo asesor integrado por representantes del Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio (SCEAM); de las tres áreas académicas de la Udelar, y del Instituto de DDHH.

Michelini es abogado especializado en derechos humanos y justicia internacional y docente grado 3 en el Instituto de DDHH. Exparlamentario y exvicepresidente del Comité Ejecutivo de Unesco, actualmente es miembro del Consejo del Fondo Fiduciario en beneficio de las Víctimas en la Corte Penal Internacional de La Haya; coordinador del Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia de la Presidencia de la República; presidente de la Delegación Uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata y miembro del Consejo Consultivo de la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales en representación del Poder Legislativo. En entrevista con el Portal de la Udelar, adelantó aspectos de lo que será el trabajo de la cátedra en este período.

¿Qué cambios implica la nueva estructura de la cátedra?
Esta semana estamos haciendo la presentación pública de este período como coordinador de la cátedra, pero además, los integrantes del grupo consultivo —con representantes de las tres áreas académicas, el SCEAM y el Instituto de DDHH—, están recibiendo un plan de trabajo que intenta aportar lineamientos estratégicos para actuar. El objetivo es construir una acción institucional que trascienda una persona, que trascienda un servicio, que se vincule directamente al artículo 2 de la Ley Orgánica, y al concepto de DDHH reflejado tanto en la Constitución de la República como en la carta constitutiva de la Unesco. En definitiva buscamos tomar el impulso que le da el rector a esta nueva institucionalidad y llenarla de contenido. Se proponen básicamente tres ejes fundamentales: trabajar la igualdad, la libertad, ambas en clave de DDHH, y la educación para DDHH.

¿Cuál será su forma de funcionamiento?
Vamos a convocar y a tomar iniciativas a partir de esos tres ejes temáticos y de la discusión que se dé sobre la base del documento que estamos presentando. La idea es que en este marco conceptual todas las facultades, escuelas, institutos, puedan proponer actividades que a la vez tengan un hilo conductor de vinculación con los fines y propósitos de la Unesco. Algunas se podrán canalizar a través de esta cátedra, y a su vez desde la centralidad iremos proponiendo otras, de acuerdo a las capacidades disponibles. La cátedra no es una estructura de recursos, sí debería coordinar con proyectos de enseñanza, de investigación y de extensión, en el marco de la lógica de la Ley Orgánica. Es decir, en esta instancia no estamos proponiendo una serie de actividades perladas, pensamos que una cátedra debe ser algo más.

¿Qué tipo de actividades podrán proponer los servicios?
Algunas de investigación, otras de extensión o de enseñanza, de acuerdo a la voluntad de los actores universitarios y a lo que pueda canalizar la cátedra, con distintas modalidades. Algunas las impulsaremos nosotros y otras los servicios, pero lo interesante es que en vez de plantear centralmente un programa, estamos generando un marco teórico para desarrollar propuestas. La idea es que la cátedra logre una acumulación en el mediano y largo plazo, de manera que cuando cese un coordinador, venga otro y pueda retomar una tarea que tiene una coherencia lógica. Estamos en una etapa en que se necesita un desarrollo más fortalecido de la cátedra, también porque en el país hay otras iniciativas bajo la misma grifa Unesco, empezando por las otras cátedras que tenemos en la Universidad. Hay varias acciones y programas que se impulsan desde la Comisión Nacional para la Unesco y también desde su oficina regional, la Unesco no es nueva para Uruguay. Hasta este momento la cátedra ha logrado la permanencia de una institucionalidad que es buena. Para este periodo el objetivo es consolidarla como un espacio que se visualice desde la Universidad y que desde aquí se pueda proyectar hacia afuera, sobre la base de lo que plantea la Ley Orgánica.

¿Cómo se van a financiar esas actividades?
Se financiarán con medios propios o con acuerdos nacionales e internacionales. Este marco lógico y lineas de trabajo permiten realizar un sin fin de actividades con distintas formas de financiamiento, dirigiendo recursos que ya existen u obteniendo fondos nuevos.

¿Qué clase de temas podrán proponerse? ¿Estarán vinculados con la situación nacional?
No tiene por qué. Algunas temáticas son nacionales pero están vinculadas a lo regional o global, por ejemplo, en materia de igualdad, ¿cómo reciben los uruguayos a los migrantes?, podemos cuestionar, dentro de ese grupo, cómo recibimos a los de ciertas regiones o de otras, si hay diferencias de género, o si nuestras escuelas y liceos están preparados para recibir niños y adolescentes migrantes. Este es un tema posible, nacional pero también global. Dentro del eje de la libertad, por ejemplo, podemos plantearnos el tema de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, ¿qué tanto nos impactan? ¿cómo influyen en nuestro trabajo en materia de promoción de la tolerancia, de mejorar la dignidad humana?, son temas que están todos entrelazados.

¿En qué medida lo relacionado con la investigación de las violaciones a los DDHH en el pasado por parte del Estado podría ser parte del trabajo de la cátedra?
La igualdad, la libertad y la educación en DDHH deberían ser para mí los ejes centrales que articulen el trabajo de la cátedra, pero esta decisión no es solo del coordinador, sino que es una propuesta que presentamos. Obviamente, la atención a las violaciones graves, sistemáticas a los DDHH en el pasado reciente es un componente insoslayable en toda política pública en materia de DDHH. No es el único, y tampoco se puede decir que es el más importante, porque en realidad todos los DDHH son indivisibles e interdependientes, y no se puede de ninguna manera desvincularlos. El nivel de importancia o de exposición que tienen, será el que le dé el propio accionar de esta red que se quiere construir desde la Cátedra Unesco, desde los servicios que quieran incorporarse y poner esa mirada. Sin duda es un tema importante, desde lo puntual hasta lo macro. Desde esa perspectiva yo no me asusto, creo que es bueno hablar de los problemas. El solo hecho de reconocerlos puede permitir su solución. Negarlos, no verbalizarlos, pensar que se pueden esconder, lo que va a conseguir es que resurjan con mayor fuerza. La experiencia acumulada indica que si hay iniciativas que se dirijan directamente a tratar estos temas, se pueden tratar claramente en el marco de los fines y propósitos de la Unesco, que buscan la construcción de la paz.

¿Cómo se ve al Uruguay en relación con el respeto y cumplimiento de los DDHH hoy?
A efectos de cumplir con los estándares internacionales, Uruguay como todos los estados del planeta, tiene activos y pasivos. A veces la construcción o la mejoría en un aspecto puede echar luz sobre otro que no estaba mirado. Por ejemplo, la insistencia de erradicar prácticas y patrones culturales machistas en nuestra sociedad genera una legislación; esa legislación de alguna manera también ayuda a un cambio cultural, que termina en mayores denuncias a nivel judicial. Muchas veces las instituciones que reciben esas denuncias no están en las mejores condiciones para procesar ese nivel de incumplimiento con las normas de la igualdad de género. Creo que Uruguay está en buenos términos en general, si uno lo compara con la región y con el resto del mundo, pero eso no debería generar una mirada autocomplaciente, sino exigirnos más. Esto es complejo porque además cuando usted pasa de una situación de violación total de DDHH a una situación de cierto respeto, uno puede ver la diferencia. El cambio cultural en las sociedades lleva tiempo, significa educación y recursos, mucha paciencia, significa poder mirar mejor la sociedad en la que actuamos y cómo hacemos para cambiarla. Muchas veces es una lucha fuerte. Ha habido un impulso en lo que se llama nueva agenda de derechos que va en una buena dirección; vamos a ver qué tan sustentable es, será un esfuerzo social relevante lograrlo, y la cátedra puede ayudar en ese sentido.

¿La atención hacia una nueva agenda de derechos puede distraer la mirada sobre el cumplimiento de DDHH básicos?
El primer paso es el reconocimiento de que las personas tienen derechos independientemente de su condición, clase social, género, religión, color de piel o procedencia. Poder reconocerlo ya habilita a su solución. El segundo paso es tener presente que no hay unos derechos más importantes que otros, si no que debería garantizarse la realización del conjunto de derechos en forma coordinada y sustentable. ¿Qué ganamos por tener una serie de derechos hoy y mañana no? Hay una complejidad, hay algunos derechos que aparentemente son sencillos de realizar pero requieren mucho esfuerzo de cambio. Pongo un ejemplo: supuestamente una persona se presume inocente hasta que se comprueba su culpabilidad, pero los sistemas de proceso penal no coadyuvan con eso. Es decir, en 24 horas te procesan, te ponen en todos los diarios, y si cinco años después te declaran inocente, prácticamente nadie se entera. Evidentemente hay necesidad de tener un balance. Por cierto que hay derechos muy complejos para su realización, y para respetar derechos que ya aceptamos como básicos, como la presunción de inocencia, se necesita perfeccionar mecanismos y mucha acción de parte del Estado.

¿En qué situación está Uruguay respecto a educación en DDHH?
Creo que todavía falta mucho para hacer. Tenemos un déficit porque además nuestro sistema educativo es complejo y está con muchas demandas como tal. En ese sentido la educación en DDHH, sobre DDHH y por los DDHH, que hace a una construcción de prácticas culturales y sociales respetuosa de la dignidad del ser humano, necesita una búsqueda de soluciones más imaginativas, que pase tanto por la educación formal como por la educación informal. Tenemos un Plan Nacional de DDHH que está muy bien, que es un esfuerzo social en el que la Universidad participó, pero todavía falta mucho para que en definitiva podamos ejercer, defender y difundir derechos y obligaciones hacia la comunidad, en clave de DDHH.

¿Por qué es necesario investigar las violaciones a los DDHH en el pasado por parte del Estado o de distintos colectivos?
En primer lugar, nuestro país y nuestra región no hablan sobre violaciones de DDHH desde la literatura o desde la teoría. En nuestro proceso histórico ocurrieron hechos gravísimos, violatorios de la dignidad humana y por lo tanto investigarlos, esclarecerlos, referirse a ellos, es una contribución para que no sucedan. Nadie en el Uruguay debería ser objeto de la desaparición forzada, ser objeto de torturas, ser encarcelado por el solo hecho de pensar diferente. Esas cosas pasaron en nuestro país y en el marco regional de la operación Cóndor, que ya es un hecho indubitable. La construcción de esa memoria, de ese reconocimiento, ayuda a interpelarse de prácticas sociales que pueden estar muy difundidas, pero que claramente atentan a la dignidad humana. Tener presente ese pasado, no desde la visión autoflagelante sino desde la visión superadora de una sociedad, es muy importante. Más cuando nuestro país tiene por ejemplo, un número muy significativo de personas privadas de libertad, deberíamos trabajar mucho para que esas personas estén en condiciones aceptables. Creo que el país ha transitado instrumentos que van generando anticuerpos para evitar situaciones sistemáticas de violación de DDHH.

¿Cuándo podrían comenzar las actividades de la cátedra?
Este es el puntapié inicial. No me preocupa ir rápido sino ir lento y seguro. Si las ideas que estoy presentando como coordinador van en buena dirección, después podremos proponernos algunas actividades que enmarquen la línea de esta nueva etapa de la cátedra. Estoy muy honrado por la designación que me hizo el rector, muy comprometido con la propuesta, con los valores que promueve la Unesco, y espero contribuir a la consolidación de la cátedra.

 

*Noticia tomada de: http://universidad.edu.uy

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