El libro «De calles, trancas y botones» de los antropólogos Marcelo Rossal y Ricardo Fraiman, fue presentado el 12 de abril en el Paraninfo con la participación del subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, el rector Rodrigo Arocena y el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Álvaro Rico.


«De calles, trancas y botones. Una etnografía sobre violencia, pobreza y solidaridad urbana» expone el resultado de una investigación realizada con niños, adolescentes y jóvenes que viven en el espacio público de la zona céntrica de Montevideo. La iniciativa partió del Ministerio del Interior (MI), con la inquietud de llevar adelante políticas públicas de prevención social de la violencia sustentadas en el conocimiento científico. El libro será distribuido a todas las personas e instituciones interesadas en esta temática.

El Estado en las calles

El subsecretario Jorge Vázquez explicó que el Ministerio del Interior (MI) se propone afrontar sus actividades desde la óptica de las Ciencias Sociales, tanto en la formación de los funcionarios como en el diseño de políticas concretas. «Para nosotros es absolutamente imposible encarar cualquier problema social si no es desde una aproximación científica, y es imposible buscar soluciones si no lo hacemos desde la propia sociedad», señaló. En este sentido el MI impulsó la investigación del libro «motivado por la inquietud de saber cómo vivía la gente en situación de calle, cuáles eran sus estrategias de vida, cómo pensaban, cómo conceptualizaban ellos los problemas, porque entre lo que ellos piensan y lo que nosotros pensamos de ellos hay una diferencia bien importante».

Agradeció al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la financiación de esta investigación —en el marco de un proyecto sobre seguridad ciudadana que se desarrolla en conjunto con el MI—, y a la Universidad de la República la posibilidad de presentar el libro en el Paraninfo, anunciando que esto no es casualidad, sino que hay «una intención expresa de trabajar con la Udelar en todos estos temas que tienen que ver con los problemas sociales».

Álvaro Rico, por su parte, saludó la presentación del trabajo de Fraiman y Rossal, que además representa la continuidad de una línea de investigación antropológica concretada en otros libros de reciente edición en nuestro país. Del mismo modo celebró la participación de la Udelar en el emprendimiento del MI y la posibilidad de que las Ciencias Sociales y las Humanidades sean útiles en la explicación de fenómenos sociales y sujetos complejos: «nuestra reflexión teórica permite la contextualización y la profundización de temas que —por otras motivaciones—, siempre son tratados con urgencia e inmediatez, sobre todo en lo que refiere a la sistematización de políticas o de medidas incluso punitivas».

Citando a los autores, auguró «que se considere a la Antropología como parte de una política de prevención social de la violencia basada en el conocimiento científico para el diseño de políticas públicas, y la integración de equipos multidisciplinarios para el tratamiento de esos temas».

Rico señaló que el libro intenta aportar a la comprensión de trayectorias adolescentes en situaciones límites, y muestra que en la población estudiada ellas están condicionadas e incluso sobredeterminadas por las marcas estatales que han dejado los distintos dispositivos y ámbitos institucionales desplegados en la atención a estos jóvenes.

La investigación revela que la precariedad y vulnerabilidad —sobre todo corporal— caracteriza a estos sujetos, mientras que los dispositivos estatales ejercen violencia sobre ellos, evidencian falta de adaptación y descoordinación. Las instituciones incorporan un discurso sobre los derechos del niño y el adolescente que luego contradicen con prácticas de etiquetamiento y la aplicación de castigos que en la realidad segregan y marginan.

Las Humanidades en el campo

Rico indicó que la metodología utilizada en el trabajo —la entrevista, el diálogo, el uso de la palabra— reposiciona en el lugar de sujeto pensante a jóvenes que en la realidad no son considerados como tales. Planteó la cuestión del lugar en que ubicamos a los niños y adolescentes de las calles como sujetos «cuando su mundo cultural y simbólico es pura exterioridad y no intimidad, es vulnerabilidad y no seguridad, es droga y es violencia». En este sentido la sociología explica hoy el viejo tema de la pobreza y las desigualdades en el mundo hablando de «poblaciones sobrantes, de vidas desperdiciadas o de desechos humanos», personas que son segregadas como resultado del desarrollo de nuestra hipermodernidad y en función de la cultura del libre mercado y del éxito personal. El problema constituye entonces «más que una disfuncionalidad, porque el propio sistema en su conjunto se organiza y reproduce en base a esta violencia estructural».

Ricardo Fraiman se refirió al método etnográfico utilizado en Antropologia Social, una disciplina que es joven en Uruguay y sin embargo prolífica en sus producciones, señaló. El método etnográfico implica «siempre estar allí, acercarse a la gente, convivir con ella, se propone ser testigo de lo que ocurre en el momento que ocurre, y reconstruir las prácticas concretas para poder dilucidar las reglas que las orientan». La Etnografía suele territorializar la vida social de las personas, atendiendo a la edificación de la espacialidad definida tanto en construcciones jurisdiccionales del Estado como también en construcciones barriales locales, de criterios muchas veces solo conocidos por sus habitantes. En este sentido, «personas que mantienen una distancia física cercana pueden tener una enorme distancia social».

Explicó que la Etnografía supone acercarse a la gente sin cuestionarios predeterminados, sin prejuicios, tratando de generar vínculos de confianza. La convivencia hace posible diferenciar las prácticas de los discursos, porque «la gente no suele hacer lo que dice que hace». La investigación incluyó además contactos con vecinos de la zona, comerciantes, trabajadores del INAU, diferentes ONG y funcionarios policiales. Fraiman destacó que se estima que 2000 personas viven en situación de calle; se trata de la población a la que el Estado está llegando con mayor dificultad, por tanto «es necesario entender lo que está pasando con algunas políticas especialmente diseñadas para ellos». Para finalizar, señaló que «la esperanza puede sostenerse porque los problemas de estos gurises nos siguen afectando a todos, a veces nos duelen, otras veces nos violentan y otras nos frustran, pero hay casi un diagnostico común: nadie los quiere en la calle».

Fraiman (1973), es antropólogo, integrante del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII, profesor adjunto de Sociología de las Organizaciones en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, y actualmente se desempeña como coordinador del Plan Piloto de Gestión Integral de la Seguridad Ciudadana en el Ministerio del Interior.

Historia pendiente de encierros y cárceles

Marcelo Rossal refirió que, aunque muchas veces se afirma que en Uruguay hay un sobrediagnóstico de los problemas sociales, mediante este trabajo es posible observar «cuán faltos de conocimiento estamos en algunas de nuestras problemáticas más acuciantes. También porque durante largos años la inversión en Ciencia y Tecnología fue muy escasa, y esto es parte del trabajo científico. Una prueba de esto es que en Uruguay está por hacerse una historia de los encierros y las cárceles: invito a todos los compañeros a emprender ese camino».

Agradeció a compañeros científicos sociales, autoridades ministeriales que propiciaron la realización de este tipo de estudios, a funcionarios del BID, y a los estudiantes de la Udelar y de la Universidad de Buenos Aires que «constituyen siempre una interpelación constante que nos permite corregir nuestras percepciones». Especialmente agradeció a todos los entrevistados, que compartieron sus «reflexiones inteligentes».

Rossal (1971), es también antropólogo e integrante del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII. Actualmente se desempeña como docente e investigador del Centro de estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos y el Departamento de Antropología Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Udelar.

El rector Rodrigo Arocena afirmó que cualquiera que lea el libro «sentirá un impacto», y que la marginalidad y la exclusión crece, porque «el potencial del conocimiento hace que las diferencias sean más grandes que nunca». Alentó a defender, mejorar y transformar nuestra Educación, sin resignación, para llegar a ofrecer oportunidades para todos. Aseguró que la colaboración de la Udelar con el Ministerio del Interior continúa creciendo en la realización de diferentes proyectos ya planteados.

 

* Artículo tomado del Portal Udelar

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