Este jueves 21 de diciembre se presentó el número 3 de la revista Humanidades.

La tercera edición continúa la orientación de la segunda época de la revista, inaugurada en 2014, centrada en la reflexión sobre la producción de conocimiento en humanidades, donde se apuesta a «una revisión de segundo nivel sobre la producción de conocimiento, la institucionalidad de la producción de conocimiento y la enseñanza de las humanidades. Es una revista metahumanística», explicó este jueves el exdecano y coordinador del Instituto de Filosofía, José Seoane. En ese sentido se destacan los artículos correspondientes a la sección «Páginas Temáticas» que cuenta con artículos de Rodrigo Arocena, Gerardo Caetano, Ricardo Viscardi, Patrice Vermeren y el propio Seoane.

El decano, Álvaro Rico, dijo que la reedición de la revista es un esfuerzo colectivo que intenta acercar «al conjunto social ángulos de reflexión y busca polemizar, criticar, incorporar lineas novedosas, recuperar artículos y actualizar el campo de nuestro conocimiento». En el mismo sentido se trabaja, señaló, en la digitalización la revista histórica de Facultad en el marco del Programa Humanidades Digitales, la convocatoria a un nuevo número de la colección Avances de Investigación y en el apoyo a las ocho revistas digitales que se editan en los diferentes institutos.
Anunció, además, que ya se está avanzando en el cuarto número de la Revista Humanidades que tendrá por tema las Humanidades Digitales.

Contenidos del tercer número

En este número se presenta un artículo escrito por el exrector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, dedicado al tema del poder a partir del análisis de las teorías de Michael Mann y Karl Marx, con especial atención en las características y el rol que asume la tecnología y su interacción específica con las relaciones sociales.
Gerardo Caetano, por su parte, se detiene en su artículo a estudiar el hito que significó para el país la implantación, hace casi una década atrás, del Sistema Nacional de Investigadores y los desempeños de las Humanidades como área de conocimiento específico, asociando dicho desempeño al papel pionero que cumplió, junto a otros académicos, el historiador y profesor de la Facultad, el siempre recordado José Pedro Barrán.
Ricardo Viscardi aporta una reflexión crítica sobre los avances procesados en la comunidad académica de los llamados «criterios de calidad» en la evaluación de los desempeños docentes, en torno a priorizar en la investigación sus publicaciones en revistas indexadas y ranqueadas.
Por su parte, el artículo de José Seoane hace un análisis prospectivo y sugiere así algunos desafíos capaces de vertebrar los ejes de una próxima agenda académica de la Facultad de cara al año 2020, incorporando en ese proceso innovador las reformas ya realizadas en la Universidad y en nuestra propia Facultad.
Patrice Vermeren nos propone un texto que fue la base de su conferencia en la Universidad de Lieja, en el marco del Coloquio Internacional Georges Canguilhem. En él aborda la teorización realizada por dicho pensador respecto a la especificidad de la filosofía tras el quiebre de la guerra, en tanto experiencia de carácter existencial que requiere la intervención filosófica. A partir de esa coyuntura crítica y de una interrogación al humanismo, el existencialismo y el marxismo, Canguilhem define a la filosofía como una sistemática compilación de las conciencias y procura promover su autogobierno en torno a tres ejes: cuál es su especificidad, cuál es su situación tras la guerra mundial, cómo enseñarla.
En otras secciones del presente número de la revista, se recoge un artículo escrito en 1958 del profesor rumano Eugenio Coseriu, quien se desempeñó durante un decenio como docente y director del Departamento de Lingüística de la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias durante su permanencia en Montevideo (1951-1962). Su obra voluminosa y enfoques originales contribuyeron a consolidar a la lingüística como disciplina universitaria y representan un legado a continuar que se ha actualizado en las últimas décadas a nivel internacional y también en nuestro país con la reciente constitución de la cátedra que lleva su nombre en Facultad.
Gustavo Remedi comenta críticamente la relación entre los indicadores sobre cultura de la Unesco y la noción de desarrollo presente en la obra colectiva compilada por Susana Dominzain y publicada por la Universidad: Indicadores culturales para el desarrollo. Los resultados de dicha investigación se apoyan en profusos antecedentes acumulados desde el Primer Informe Nacional de Consumo y Comportamiento Cultural (2003) y la creación del Observatorio de Políticas Culturales en el Centro de Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos (ceil) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. En el libro se aportan numerosas fuentes documentales, estadísticas, encuestas, entrevistas y reflexiones de los autores sobre las diferentes dimensiones de la cultura, en pos de superar una concepción utilitarista y economicista.
La exdecana de la Facultad de Ciencias Sociales, Susana Mallo, comenta en su nota bibliográfica las «fisuras» provocadas en la sociedad uruguaya desde la crisis del año 2002 y las secuelas de distintas situaciones traumáticas verificadas hasta el presente. Se apoya en el análisis del trabajo colectivo Dos estudios sobre pasta base de cocaína en Uruguay, compilado por Héctor Suárez y Marcelo Rossal, con predominio de un enfoque antropológico e importante trabajo etnográfico en el que destacan las historias de vida de los usuarios problemáticos y la calle como ámbito privilegiado de las vivencias.
Finalmente, Héctor Lindo-Fuentes, de la Universidad de Fordham, comenta la obra colectiva coordinada por Roberto García Ferreira y Arturo Taracena acerca de la Guerra Fría y el anticomunismo en Centroamérica. El libro, publicado por Flacso Guatemala en el presente año, trata un tema actual y una región poco investigada por la historiografía de nuestro país, abordada ahora desde un enfoque transnacional, en tanto el estudio se basa en una recopilación analítica de la situación atravesada por diez países. El «caso Jacobo Árbenz», desde su derrocamiento en 1954 y la situación de Guatemala hasta la década del ochenta adquieren una continuidad y actualidad en las investigaciones de Roberto García, docente de nuestra casa de estudios.

 
   

 

 

 

 

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