Este miércoles 3 de mayo se inauguró el coloquio «José E. Rodó, a 100 años de su desaparición física», con la presencia del rector Roberto Markarian y el decano Álvaro Rico.

El programa del coloquio incluyó la participación de más de veinte académicos procedentes de diversas áreas de conocimiento que abordarán diferentes asuntos. Politólogos, historiadores, integrantes del Instituto de Letras, profesores de Filosofía, historiadores y docentes del Instituto de Lingüística, entre otros, expusieron en las cuatro mesas que se desarrollon en la Sala Maggiolo de la Universidad de la República (avenida 18 de Julio 1824) hasta el jueves 4 de mayo.
El objetivo de la actividad fue hacer un aporte universitario «desde la perspectiva de la recuperación de los aportes de Rodó a nuestra cultura, volver a recrear temas y arrojar eventualmente nuevas luces sobre ellos y ponerlos fundamentalmente en interlocución con el presente», explicó Yamandú Acosta, quien, junto con el profesor Hebert Benítez, se encargó de coordinar la organización del evento.
Rodó fue uno de los escritores y pensadores más destacados de Uruguay. Se caracterizó además por una importante militancia política en el Partido Colorado, una actuación parlamentaria, una praxis política y un pensamiento político también destacados. Cultivó un enorme interés por las letras y por la cultura. Sin haber terminado sus estudios fue docente de Letras en la Universidad de la República, entonces denominada Universidad de Montevideo. «Su obra ha sido de impacto en las letras hispanoamericanas en su momento, y es una obra de referencia y estudiada que da lugar a tesis», explicó Acosta.
En la apertura Markarian dijo que la obra de Rodó remite a «nuestras raíces que hacen a la riqueza del modo de pensar de los uruguayos».
El rector leyó un fragmento del prólogo de la colección Contribuciones americanas de cultura (1953), recopilada por José Pereira Rodríguez y prologada por Juana de Ibarbourou. La voz de Rodó «no clamó en el desierto, sino que encuentra eco de generación en generación en las almas a cuyo impulso célico está confiado el porvenir», citó.
En tanto, el decano resaltó «las actividades multifacéticas que desenvolvió» Rodó, «la intensidad y profundidad de su vida breve» y el «contraste de su vida interior, a veces sufriente y solitaria». «Muchas veces padeció corporalmente zozobras económicas que contrastan con el brillo y el empuje de su presencia pública», señaló.
Rico subrayó especialmente la faceta humanística del autor «en sus posiciones públicas y escritos, la defensa permanente de la vida espiritual, la reivindicación del trabajo intelectual, de la cultura y del arte en contra del utilitarismo». Resaltó además su relación con la política, «donde actuó como un libre pensador, polemizando con sus propios correligionarios», su americanismo, y su «mensaje a la juventud de América».
«Creemos que Rodó sigue siendo un maestro donde mirarse, el arielismo un ideal que mira aún el porvenir de una América Latina única, un alma indivisible», concluyó.
Las actividades de este miércoles terminaron con la conferencia central «La muerte de Rodó», a cargo de Hugo Achugar, catedrático de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, quien ilustró su exposición con fragmentos de textos de Rodó —los artículos para la revista Caras y Caretas, el Cuaderno de viaje, y el Diario de salud— que permiten asomarse respectivamente a las figuras pública, privada e íntima del escritor. Dijo que «estos textos muestran tres miradas. Rodó miró su cuerpo, miró Europa y lo que tenía para ofrecerle».

 

 

Programa del Coloquio

Our website is protected by DMC Firewall!