El rector Roberto Markarian y el presidente de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI), Tabaré Fernández encabezaron este lunes en la sala Maggiolo la presentación del libro Logros de la Udelar en el interior del país (2005-2015), editado por Graciela Carreño y publicado por la CCI.

La actividad reunió a autoridades, actores de las distintas sedes de la Universidad de la República (Udelar) en el interior —la mayoría participó por videoconferencia—, e integrantes del equipo de redacción del libro. Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS), Diego Piñeiro, el director del Centro Universitario Regional Este (CURE), Gonzalo Perera, y el responsable del Polo de Desarrollo Universitario (PDU) Laboratorio de Virología Molecular, Rodney Colina, comentaron algunos artículos.
En 1987, en respuesta a la solicitud presupuestal de la entonces Casa Universitaria de Tacuarembó, la Udelar envió un proyector, unos pocos mazos de hojas y un transiluminador. «Imagínense que descentralizar así era un poco complicado», reflexionó Rodney Colina, quien en 2009 se afincó con su familia en Salto para dirigir el Laboratorio de Virología Molecular. A partir de ese año se han generado en el interior del país 54 grupos de investigación y se han radicado más de 170 docentes. «La apuesta de la Udelar fue muy grande». Entre los aspectos que coadyuvaron a acentuar la descentralización, Colina destacó los planes estratégicos de Desarrollo de la Udelar (Pledur) de 2001 y 2005 durante el rectorado de Rafael Guarga, el impulso del exrector Rodrigo Arocena, y los aportes de la Federación de Estudiantes (FEUU), que en 2005 propuso la creación de la Comisión Coordinadora de la Descentralización, actualmente Comisión Coordinadora del Interior.
El rector viaja con frecuencia a las sedes universitarias del interior. Las últimas visitas fueron a Treinta y Tres, Maldonado y Rocha. En esta última, el 27 de noviembre inauguró el Laboratorio de Alta Resolución (LAR) del CURE cuyo microscopio, único en el país y pilar fundamental para el avance de la nanociencia, tuvo un costo superior a 1.000.000 de dólares. El 10 y 11 de diciembre tiene viajes agendados a Salto y Río Negro. «La percepción que tengo de lo que está pasando en el interior es bastante directa», resumió.
Markarian elogió el trabajo de la CCI y recordó el propósito de que los PDU —equipos de investigación convocados especialmente para trabajar en el interior—, «pasen a depender de las sedes regionales y no sean programas centrales como formalmente son ahora». Si bien anunció que la Udelar pretende «mantener los esfuerzos financieros que pudo hacer durante el quinquenio que está concluyendo», reconoció que la actual asignación «impedirá crecer en la creación de nuevos cargos y en nuevos edificios. Hay que ser realista: mantener el ritmo del quinquenio anterior es casi imposible».
Hasta aquí «no todo fue color de rosa», admitió Colina quien enumeró «un montón de problemas: para desarrollarnos, armar las estructuras de los funcionarios no docentes, implementar las carreras, construir los edificios en tiempo y forma». Tras conocer el ámbito laboral del interior, en su caso la sede universitaria de Salto, lo contrastó con Montevideo: «Acá los centros están separados, no interaccionan entre sí, cuando mucho lo hacen en esta mesa [la del Consejo Directivo Central] cada 15 días». En cambio «allá ocurre lo opuesto: interacciona el docente de ciencias sociales con el de virología, el ingeniero de agua con el agrónomo, el veterinario con el médico», elogió. Colina asumió este año por primera vez la presidencia de la Asociación de Docentes de la Udelar (ADUR), y consideró «un logro importante para los Cenur [Centros Universitarios Regionales] del Este y del Litoral Norte la reciente creación de filiales: eso permite organizar a la gente, expresarse, participar en un espacio de diálogo», explicó. Sobre el actual desarrollo en el interior dijo que «todavía está muy inmaduro: hay un Cenur a crearse en el Noreste, hay carreras con tramos parciales, todavía hay docentes viajeros, y no son pocos».

Una Universidad de toda la República

Gonzalo Perera utilizó en su intervención algunos de los comentarios que envió por escrito al presidente de la CCI, Tabaré Fernández, bajo el título Una Universidad de toda la República. En el primer capítulo, por ejemplo, cuando se habla de los desafíos y del cogobierno, señala: «se entiende como un riesgo que las expresiones locales primen por sobre las expresiones regionales». «Creo que ninguna región está vacunada contra la mirada corta, pero me parece que en el Este no es un riesgo importante». En cambio «sí es un riesgo la estructura pensada para el cogobierno en el interior del país, donde a veces se sobreponen demasiadas capas: comisiones directivas locales, el consejo regional, la asamblea del claustro, todas con sus comisiones asesoras». Según Perera esto genera «una trama compleja que se hace difícil llevar adelante por tres razones: los órdenes no dan abasto, hace titánica la tarea del equipo administrativo, y no parece muy sustentable en el largo plazo». Recordó que hay ámbitos académicos «que el CURE entiende deberían ser cogobernados», y reflexionó: «No se trata de cogobierno si o no, más o menos, sino qué cogobierno es el más eficiente, eficaz, empodera a los actores». Perera no cree que este sea el momento, «pero quizás dentro de un año con un poco más de experiencia corresponda revisar esta estructura».
El director del CURE recordó que cuando la gente mira a la Universidad lo primero que ve son carreras, y que «en particular en el Este donde estamos construyendo una institucionalidad nueva, tenemos que trabajar sobre un sustrato cultural (…). En general el habitante medio conoce algunas carreras, las más tradicionales, y las que se le presentan en los Cenur son “raras”, no las conocen, no saben exactamente qué son». En ese medio cultural, «un error en la instalación de una carrera, una expectativa defraudada, vale como gol en contra: diez laboratorios como el que se inauguró el 27 de noviembre. Es más: les voy a decir lo que a mí me han dicho: “¡cómo tienen plata para inaugurar un laboratorio de U$S 1.000.000 y no tienen plata para sostener una carrera todos los años!”». Perera destacó la colaboración con los gobiernos departamentales y abogó por el mayor cuidado en «la construcción de credibilidad, confiabilidad y sentido de pertenencia de la Universidad con la región y de la región con la Universidad».
En el cierre, el decano de Ciencias Sociales, Diego Piñeiro celebró el trabajo de la CCI y reflexionó que si bien hace más de 50 años la Udelar tuvo un avance sustantivo en el interior a través de su sede en Salto, «recién en la última década es cuando hemos podido dar un salto cualitativo». Dijo que su entusiasmo tiene una base en la indignación. «Durante muchísimos años nuestros jóvenes del interior no podían realizar estudios terciarios si no se trasladaban a Montevideo. Esa inequidad territorial y social era manifiesta. No es que hoy hayamos podido eliminarla, pero por lo menos estamos dando pasos firmes». Y lamentó: «Muchas veces pienso cuántas mentes brillantes se deben haber perdido porque no tuvieron la ocasión de terminar la secundaria. Cuánto capital en inteligencia ha perdido nuestro país por esa concentración geográfica que tenía la Udelar en Montevideo». Piñeiro recordó que la FCS y el área Social y Artística han impulsado la descentralización focalizando en la construcción de los ciclos iniciales optativos (CIO), «que orientan a los jóvenes en los primeros años hacia la carrera que quieren tomar». Actualmente hay CIO del área Social en el CURE y en el Litoral Norte, y hay un tercero en borrador para el Cenur del Noreste.
Colaboraron en la publicación: Gustavo Cánepa, Tabaré Fernández, Verónica Figueroa, William Goncalves, Agustina Marques, Nohelia Lorda, Carolina Prieto, Laura Recalde y Richard Salvat.

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*Noticia tomada del portal de la Udelar
 

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