El decano de la Facultad de Ciencias, Juan Cristina, dijo este martes que «la educación debe estar centrada en el futuro» y, recordando a Joaquín Torres García, aseguró que «ya no basta tener aquella formación sólida y más o menos repetir lo que hicimos, es mucho más lo que tenemos que hacer».

En la conmemoración de los 25 años de la Facultad de Ciencias, Cristina recordó que «los temas educativos son complejos y sus logros no se ven en corto plazo». De este modo, mirar para atrás, «reducir el problema a buscar culpables, no nos permitirá a docentes y estudiantes trabajar juntos en encontrar nuestros propios caminos de futuro. Esta es una importante meta, y trabajando juntos lo podemos lograr». Cristina aseguró que quienes tienen la responsabilidad de educar y formar a los estudiantes deben adaptarse al tiempo que viven las nuevas generaciones, y que es un gran error decir que los jóvenes no aprenden o no piensan. Señaló que en educación y para proyectarse al futuro «todos los que enseñamos debemos preguntarnos donde están esos jóvenes que hoy no están sentados en nuestras clases».

Además del decano participaron en la celebración la subdirectora nacional de Planificación de la OPP, Lucía Pittaluga, la docente de la Facultad de Ciencias, Ana Denicola, el presidente de la Academia de Ciencias, Rodolfo Gambini, y la profesora adjunta del Centro Universitario de la Región Este (CURE), Cecilia Alonso. Además los docentes e investigadores Enrique Lessa, Tabaré Gallardo y Luis Barbeito expusieron sobre temas de su especialidad.

Uno se parece más a su tiempo que a su propio padre

Cristina recordó que las redes neuronales «se crean durante nuestros procesos educativos desde que nacemos, y más fácilmente cuanto más jóvenes somos, dado que nuestra plasticidad neuronal es mucho mayor». En este sentido, las nuevas tecnologías «influyen en nuestros jóvenes, en su modo de percibir y relacionarse con la realidad, en cómo nos relacionamos unos con otros, en sus actitudes y en sus aprendizajes, y muy probablemente en su modo de aprender». El decano reflexionó que «no hace falta ser un experto para considerar que el estímulo a que están sujetas las nuevas generaciones por las tecnologías es infinitamente superior al que estaba sujeta la nuestra. No soy un experto en el tema, pero como bien dice el proverbio árabe: “uno se parece más a su tiempo que a su propio padre”».

De confirmarse algunos estudios, «podríamos estar ante una nueva generación con un enorme potencial», alentó Cristina, para quien no es verdad que nuestros jóvenes no aprenden: «Aprenden distinto. Es un error y una simplificación injusta interpretar que la situación actual que atraviesan nuestros jóvenes en nuestros primeros años de nuestras facultades, como generación, es que no aprenden», reclamó. «En primer lugar, no me parece un mensaje educativo para una generación, que por otra parte no se lo merece. En segundo lugar, no hemos hecho estos estudios para librarnos de responsabilidades o para pasarle este fardo a otro». Si bien reconoció que los estudios elaborados por las unidades de educación del área científico-tecnológica son correctos, argumentó que «lo importante es la interpretación profunda de las causas, para que podamos aprender, ahora nosotros, cómo atacar los problemas actuales y proyectar la educación del futuro».

Así como las nuevas tecnologías «tendrán una importancia significativa en la vida de nuestros jóvenes», han generado «una sociedad más inmediatista donde parecería que solo tienen valor respuestas inmediatas (…) Nos toca actuar contra la corriente, somos una contra-cultura, y eso es lo que hacemos aquí, mirando hacia el futuro y es precisamente esto en lo que tenemos responsabilidad de hacer», concluyó.

*Noticia tomada del portal de la Udelar.
 

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