Rivera solicitará la integración del portuñol a la Lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). En ese marco se desarrollará una serie de debates con el objetivo de generar una masa crítica sobre el tema. Serán siete encuentros mensuales que recorrerán diferentes puntos de la ciudad de Rivera. 

La idea surgió desde la coordinación de los Centros MEC y el historiador e investigador Alejandro Gau. En cada charla, luego de las exposiciones académicas se realizará una presentación a cargo de artistas que trabajan de diversas formas con el portuñol.

Carla Custodio, licenciada en Lingüística y una de las expositoras de la primera mesa de intercambio, detalló que la idea de fondo es «empezar a asumir nuestra identidad». Su exposición se basará en la tesis de maestría que desarrolla sobre actitudes y representaciones del portuñol e involucra el análisis de tres localidades rurales del departamento: Cerro Pelado, La Puente y Moirones. «Voy a abordar el tema del estigma que cargan los hablantes de portuñol. Hay sectores de la sociedad que tienen muchos preconceptos, e incluso se han manifestado en contra de la iniciativa de debate y de presentar al dialecto como patrimonio cultural. La idea de los debates es aportar elementos de reflexión que puedan enriquecer las propias opiniones locales», explicó.

La profesora titular del Instituto de Lingüística de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) Graciela Barrios, explicó que el término portuñol «resume la identidad fronteriza de contacto, de simbiosis entre la cultura vinculada al portugués y la vinculada al español», y remarcó que se trata de «una variedad dialectal informal del portugués». Investigaciones realizadas por la FHCE en la década del cincuenta demostraron que la situación lingüística de la frontera es el resultado del avance del español sobre una población originariamente portuguesa. «Los primeros pobladores de la región eran portugueses primero y brasileños después», explicó. Por lo tanto, en esa zona se hablaba portugués hasta que, a fines del siglo XIX, a través de la Ley de Educación Común, se obligó a las poblaciones a aprender español. Se trató de una política lingüística que lo estableció como lengua nacional. «Allí empezó el contacto con nuestra lengua y la mezcla que hoy conocemos».

La FHCE tiene una larga historia de investigación y producción académica sobre el portuñol, tanto en el ámbito de los estudios dialectales, como de los sociolingüísticos y filológicos.

El primer trabajo relacionado con el tema fue realizado en 1959 por José Pedro Rona, docente del Departamento de Lingüística de la época. Ese primer artículo se llamaba «El dialecto fronterizo del norte del Uruguay». El último trabajo estuvo a cargo de Barrios e indagó sobre una serie de informes llamada «El problema idiomático fronterizo» producida por la Academia Nacional de Letras y el Ministerio de Educación de la dictadura.

Además, la docente, cuyas investigaciones se centran en el tema frontera y minorías lingüísticas, informó que este año se aprobó la financiación de un Polo de Desarrollo Universitario en el Centro Universitario de Rivera, denominado Núcleo de Estudios Interdisciplinarios de Sociedad, Educación y Lenguaje en Frontera (NEISELS), cuya coordinación tiene a cargo en representación del Departamento de Psico y Sociolingüística.

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